
La Estatua de la Libertad y Ellis Island se encuentran a un corto trayecto en barco desde el Bajo Manhattan, y un mismo billete de ferri permite visitar ambas. La clave está en la entrada que compres: de ella depende que recorras solo el recinto de la isla, entres en el pedestal o subas hasta la corona, cuyas entradas suelen agotarse con meses de antelación.

En Travelmyth, el buscador de alojamientos que organiza las opciones en 60 categorías según tus intereses y necesidades, hemos preparado esta guía para facilitarte la visita: qué incluye exactamente cada nivel de entrada, cómo funciona el ferri, qué puedes ver en Ellis Island y cuánto tiempo necesitas. Este artículo complementa nuestra guía general sobre qué hacer en Nueva York.

La Estatua de la Libertad es una estatua colosal revestida de cobre situada en Liberty Island. Fue un regalo del pueblo de Francia a Estados Unidos; la diseñó el escultor francés Frédéric-Auguste Bartholdi y su estructura interna fue obra de Eiffel y Compañía. Titulada «La Libertad iluminando el mundo», fue inaugurada el 28 de octubre de 1886 en una ceremonia encabezada por el presidente Grover Cleveland.
La figura sostiene una antorcha sobre la cabeza con la mano derecha y, con la izquierda, una tablilla con la inscripción JULY IV MDCCLXXVI, es decir, 4 de julio de 1776, fecha de la Declaración de Independencia. La figura de cobre mide 151 pies y 1 pulgada (46 metros) desde el talón hasta la antorcha y 305 pies y 1 pulgada (93 metros) desde el suelo hasta el extremo de la antorcha, contando el pedestal y los cimientos.

Hay tres niveles de entrada, y conviene elegir el adecuado antes de reservar.
Las entradas para la corona son las más difíciles de conseguir: el acceso es limitado y está sujeto a disponibilidad, así que resérvalas con mucha antelación. Las del pedestal son más fáciles de obtener, pero también conviene reservarlas pronto.

A las islas se llega en ferri. Statue City Cruises opera el servicio a Liberty Island y Ellis Island, y para desembarcar se necesita un billete de ferri.
Los ferris salen de dos lugares: The Battery, en el extremo sur de Manhattan, y Liberty State Park, en Jersey City, Nueva Jersey. Desconfía de los vendedores callejeros cerca del paseo marítimo que ofrecen «tours»: los barcos que se limitan a dar una vuelta por el puerto sin parar no te permitirán poner un pie en ninguna de las islas, así que, reserves lo que reserves, comprueba que incluye el desembarco. Reserva con antelación, llega temprano y deja un margen de tiempo si tienes una hora asignada para la corona o el pedestal.

Ellis Island está incluida en el mismo billete de ferri y, para muchos visitantes, es la parte más emotiva del día. Entre 1892 y 1924, fue la estación de inmigración más grande y activa de Estados Unidos. Siguió en funcionamiento hasta 1954 y por ella pasaron más de 12 millones de pasajeros inmigrantes llegados en barcos de vapor. Forma parte del Monumento Nacional de la Estatua de la Libertad desde 1965.
El lado norte de la isla alberga hoy el Museo Nacional de la Inmigración de Ellis Island; algunas zonas del lado sur, incluidas áreas del complejo hospitalario de Ellis Island, pueden visitarse mediante visitas guiadas específicas que se reservan por separado. Si crees que tu historia familiar podría estar vinculada a Ellis Island, reserva más tiempo aquí en lugar de apresurarte a volver al ferri.
Reserva al menos media jornada para las dos islas. Calcula entre tres y cuatro horas para una visita breve a ambas, y de cuatro a seis si quieres recorrer los dos museos sin prisas. Añade más tiempo si tienes acceso al pedestal o a la corona, o si piensas hacer una visita guiada en Ellis Island.
Los recintos abren todo el año, salvo el Día de Acción de Gracias, Navidad y los días en que el tiempo hace que la visita no sea segura. Para aprovechar al máximo la visita, elige uno de los primeros ferris de la mañana, sobre todo en verano. En los periodos de mayor afluencia —incluidos el verano, los fines de semana y los festivos— las colas pueden durar una hora o más. A última hora de la tarde puede haber menos gente, pero una entrada a las 14:00 o más tarde quizá no deje tiempo suficiente para ambas islas. Comprueba el horario vigente de los ferris cuando reserves, ya que las salidas cambian según la temporada.

Si tienes poco tiempo o se han agotado las plazas del ferri, aún puedes ver la estatua desde el agua de forma gratuita. El Staten Island Ferry no cuesta nada y durante el trayecto ofrece vistas del perfil urbano del Bajo Manhattan, de la Estatua de la Libertad en Liberty Island y de Ellis Island; sin embargo, como circula entre Manhattan y Staten Island, no se detiene en ninguna de las dos islas. Es una alternativa razonable para disfrutar de las vistas, pero no sustituye una visita a las islas: si quieres recorrer el recinto, entrar en el pedestal o llegar a la corona, necesitas el ferri y un billete que permita desembarcar. Explicamos esta travesía gratuita por el puerto con más detalle en una guía aparte sobre el Staten Island Ferry.
Alojarte en el Bajo Manhattan te deja a poca distancia de la terminal de ferris de The Battery y permite disfrutar del barrio en calma cuando se marchan los visitantes de un día. En Travelmyth puedes filtrar alojamientos en Nueva York con categorías como «Piscina en la Azotea» o «Rascacielos», y combinar dos filtros a la vez para reducir la larga lista a las pocas opciones que encajan con tu forma de viajar.