El Hotel Rothaus Luzern & Peruvian Culinary Art ofrece experiencias mixtas en lo que respecta a sus habitaciones. En el lado positivo, muchas reseñas destacan que las habitaciones están limpias y bien mantenidas, a pesar de que algunas están un poco anticuadas. Los huéspedes apreciaron el ambiente cómodo y ordenado, y algunas habitaciones fueron descritas como modernas y renovadas. La amplitud de ciertas habitaciones fue apreciada, ofreciendo una estancia agradable, especialmente para visitas cortas. La ubicación céntrica del hotel destaca como un beneficio importante, lo que facilita a los huéspedes explorar la ciudad.
Sin embargo, varias reseñas señalan problemas constantes con el tamaño de las habitaciones, y muchos huéspedes las encontraron incómodamente pequeñas, lo que dificulta moverse o abrir el equipaje. La falta de aire acondicionado y la mala ventilación se mencionaron comúnmente, y algunas habitaciones se volvieron incómodamente calurosas. El ruido fue otra queja frecuente, ya sea de la calle, de las habitaciones vecinas o de fuentes internas como los sistemas de ventilación.
El mobiliario, aunque funcional, a menudo se describe como desgastado y anticuado, y los baños, en particular, recibieron críticas por ser pequeños, anticuados y, a veces, sucios. La falta de comodidades modernas, como aire acondicionado, refrigeradores y cafeteras, también restó valor a la experiencia general.
Si bien las habitaciones cumplieron su propósito para pasar una noche de sueño, los huéspedes que buscan una estadía más cómoda y tranquila podrían encontrar que el alojamiento carece de lo necesario. Por su precio y ubicación, ofrece una mezcla de comodidad y conveniencia básicas, pero gestionar las expectativas con respecto al tamaño de la habitación y las comodidades es esencial para los posibles huéspedes.