El Grubhof es un brillante ejemplo de hotel ecológico, que da prioridad a la sostenibilidad en todos los aspectos de su funcionamiento. El alojamiento utiliza energía hidráulica, una fuente renovable, para sus necesidades energéticas. El edificio se ha construido con recursos sostenibles y está diseñado para aprovechar al máximo la luz natural, minimizando la necesidad de iluminación y calefacción artificiales. Además, las ventanas de triple acristalamiento bloquean el calor y el frío del exterior para mantener los interiores confortables.
Además de las características físicas del edificio, Grubhof aplica una amplia gama de iniciativas ecológicas. Se sigue estrictamente una política medioambiental, supervisada por un responsable de medio ambiente. Los huéspedes pueden comer alimentos ecológicos en el restaurante, gran parte de los cuales son de origen local para reducir la huella de carbono. Las instalaciones utilizan iluminación LED y productos de limpieza no tóxicos, lo que refuerza su compromiso con las prácticas ecológicas. Hay estaciones de carga de coches eléctricos a disposición de los huéspedes, y los residuos se clasifican diligentemente en tres categorías para un reciclaje eficaz, y los residuos orgánicos se convierten en compost. En cada habitación hay carteles que recuerdan a los huéspedes que las toallas sólo se cambian bajo petición, un pequeño paso hacia la conservación del agua. Para los comensales concienciados, el restaurante ofrece siempre un menú vegetariano. Con estas medidas, Grubhof garantiza una estancia sostenible y cómoda a todos sus huéspedes.
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